Palabras al cierre

(para quién lee en silencio)

Está todo obscuro, en sombras, en un permanente signo de interrogación
me aburre, cansa, atociga, sobra, sobrepasa, me hunde, achica,
me mata
me matas
te mato?
estoy realmente cansado, agotado
un cambio de respiración
de no sentirme prisionero
en una cueva de insultos
en un mar de preocupaciones
en un cielo sin nubes.

tengo algunas escapadas
algunos deseos
nunca tan sanos ni claros
impuros y libidinosos
te ries?
sonrojas?
me criticas y me dejas
me dejas
me dejas
triste y solo
en silencio
a un son
al compás
de las letras vigilantes de mi suspiro
todo empieza y termina en una noche
al amanecer
te vas...te vas
indecisa y triste
incumplida por no haber cumplido
pretenciones, malditas ambiciones
malditas perspectivas
maldigo los besos
malditas
simplemente te acepto que no me aceptes
me lleno de rabia, impotencia
y ganas de abrazarte
sin tiempos
sin sueños
sin sábanas
sin nada que nos cubra
sin nada que nos amarre
sin amor?
sin pasión?
me alejo
te dejo
te quiero (y mucho).

    Décalogo del Maestro

    1. AMA. Si no puedes amar mucho, no enseñes a niños.
    2. SIMPLIFICA. Saber es simplificar sin quitar esencia.
    3. INSISTE. Repite como la naturaleza repite las especies hasta alcanzar la perfección.
    4. ENSEÑA con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.
    5. MAESTRO, se fervoroso. Para encender lámparas basta llevar fuego en el corazón.
    6. VIVIFICA tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
    7. ACUERDATE de que tu oficio no es mercancía sino oficio divino.
    8. ACUERDATE. Para dar hay que tener mucho.
    9. ANTES de dictar tu lección cotidiana mira a tu corazón y ve si está puro.
    10. PIENSA en que Dios se ha puesto a crear el mundo de mañana.
    (Gabriela Mistral)

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